La palabra es de origen Quechua y significa "soga que une el mundo de los vivos con los de los espíritus”. La traducción literal del quechua seria Aya – Muerte / Huasca - Soga o embriaguez, debido al mareo que produce al tomarse.
Según estudios realizados en la selva ecuatoriana, el uso de la ayahuasca se remonta a 5,000 años aproximadamente; su conocimiento sobrevive en el saber terapéutico mágico – religioso de los pueblos indígenas amazónicos. La ayahuasca es utilizada para realizar la conexión con los mundos mágicos, en la “expansión de la conciencia”, ya que posee un espíritu. Cosido con las hojas del arbusto llamado Chacruna (Psychotria viridis), al preparado también se le puede agregar el toe o floripondio, tabaco o coca, entre otras.
En la vertiente occidental de la cuenca amazónica hay 700 formas distintas de preparación de la Ayahuasca; cada cultura indígena que habita este vasto territorio tiene su propia forma de concebir a la Ayahuasca.
Ceremonias y rituales con ayahuasca.
Dentro de los contextos tradicionales de uso de ayahuasca, hay ciertos requerimientos para participar en una ceremonia como: la importancia de la dieta, que de debe realizarse antes y después de la ingesta de ayahuasca; la abstinencia sexual y la dieta sin carnes rojas y en especial cerdo; también abstenerse de tomar bebidas alcohólicas unos siete días antes del ritual. Un proceso que implica la preparación del cuerpo. Antes de ingerir ayahuasca, idealmente las personas tienen que pasar por un proceso de purificación que incluye purgas con plantas depuradoras y baños con plantas aromáticas, con el propósito de purificar la mente, el espíritu y el cuerpo y estar preparado para la ceremonia.
Las ceremonia de ayahuasca se realizan por las noches, en oscuridad causan una profunda acción en el cuerpo, mente, emociones y espíritu, permitiéndonos confrontar y conquistar nuestros miedos más profundos, revitalizar energías vitales y despertar un nivel superior de conciencia. Todo esto con miras a abrirnos hacia nuestro "maestro interior". La ceremonia abre una relación con la espiritualidad que durará toda la vida.
Al ingerir ayahuasca no produce ningún tipo de dependencia, mas bien cura adiciones de cocaína y alcoholismo. En el Perú y en Brasil existen centros, como Takiwasi (San Martín Perú) que tratan las dependencias con ayahuasca.
La planta mágica Ayahuasca, contiene compuestos químicos naturales capaces de provocar visiones intensas y sensibilizar agudamente los sentidos. Estos y otros efectos conducen a la conciencia humana hacia inéditos estados mentales; inexplicables y misteriosos pero a la vez reveladores y maravillosos.
La ayahuasca como medicina.
La ayahuasca sirve como medicina para que la persona adquiera conciencia de sus problemas en su verdadera significación. Bebiendo la ayahuasca, es decir, planificando la experiencia mística totalizadora, podemos influir a voluntad en la esencia misma de nuestra más íntima personalidad, perfeccionándola a favor. A partir de ceremonias de ayahuasca se puede concebir también, la curación física de algunas enfermedades. Da salud y bienestar, vitalidad y energía.
Estados provocados por la ayahuasca.
A continuación la descripción de algunos de los estados de conexión, místicos y espirituales, provocados por la maestra Ayahuasca:
Introspección y regresión: cuando una persona ingiere ayahuasca por lo primero que pasa es por un proceso de reflexión sobre su propio ser, el cual se considera el examen del alma por sí mismo (auto contemplación, reconocimiento de la evolución de nuestro ser).
Regresión. En la ceremonia de ayahuasca, una persona puede recordar fases pasadas de la vida, para solucionar conflictos, lo cual permite conectarse y reconocerse mejor. Los contenidos de experiencias olvidadas o reprimidas vuelven a la conciencia como un verdadero revivir. Se diluyen así las tensiones o conflictos en nuestro ser y se produce una reestructuración y cura de la personalidad.
Experiencia mágica religiosa. Ascensión al cielo (a lo divino) a través de un reconocimiento espiritual.
Experiencia trascendental, que incrementa la receptividad y comunión mística con todo el universo.
Viaje astral. Trasmigración o peregrinación del alma, fuera del cuerpo físico.
Súper conciencia cósmica. Iluminación intelectual omnisciente.
Expresión de funciones cerebrales, cotidianamente adormecidas, agudización de los sentidos, memoria intensa, análisis exhaustivo, desarrollo de la intuición.
Animación de facultades extra sensoriales. Manifestaciones telepáticas, clarividentes, precognitivas e ingreso al contexto divino.
Aumento de la conciencia. Liberación del espíritu para elevar la conciencia y el conocimiento a niveles y perspectivas superiores.
Conciencia del cuerpo, de sus procesos y movimientos, mayor capacidad de relajación, salud y bienestar, vitalidad y energía; superación de dificultades interpersonales; aceptación, tolerancia y respeto por los demás; capacidad de perdonar y agradecer; capacidad de confiar en los demás y de ser sinceros; mayor conciencia interpersonal: empatía y amabilidad; mejora de las relaciones de pareja y familiares. La conexión con esta dimensión mágica de la ayahuasca de la experiencia fue descrita como el contacto con un “guía interior”
Estas manifestaciones mentales (introspección, regresión, etc.) se dan entremezcladas, aunque con la preponderancia de alguna de ellas. Cada experiencia con ayahuasca es totalmente distinta a la otra.

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